Miquel Vilardell: “El médico que es distante debería dejarlo”

Publicado en Público en abril de 2009

Foto: Edu Bayer

Foto: Edu Bayer

Fue uno de sus primeros recuerdos de infancia: su padre, médico de pueblo, desviviéndose por sus pacientes. Y bien temprano llegó a la conclusión de que de mayor quería ser como él, un personaje importante, adorado y respetado por su trabajo. Es el origen de la vocación de alguien que ha dedicado toda su vida a la medicina y que es un referente para muchos profesionales en Cataluña. Ahora ha querido compartir estas experiencias escribiendo un libro, “Ser médico. El arte y el oficio de curar” (Plataforma). A pesar de sus múltiples cargos y ocupaciones, el doctor Miquel Vilardell (Barcelona, 1946) sigue poniéndose la bata blanca una vez por semana para atender a los pacientes que acuden al Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Vall d’Hebron, del que es jefe.

¿Qué es la medicina interna?

La que da una atención integral al enfermo. El médico internista es un hombre que, a partir de un problema, se plantea cuáles podrían ser las causas, el que orienta al enfermo y lo deriva a un especialista si hace falta. Se podría decir que es el médico de cabecera del hospital.

En el libro afirma que ser médico es una actitud de vida. ¿Ha perdido alguna vez la ilusión?

La ilusión hay que mantenerla siempre. Hoy he visitado 28 pacientes. Por muchas cosas que haya visto, seguro que he aprendido cosas nuevas, porque los enfermos no son siempre los mismos. Y si más no, el contacto con la gente siempre te enriquece. El médico que ha perdido la ilusión y que es engreído y distante con sus pacientes, debería dejarlo.

Por eso la medicina es algo más que una ciencia.

Sí, es un arte. El arte del saber estar ante el paciente y del saber interpretar lo que te está diciendo. A veces aquello que te quieren decir es aquello que no acaban de decirte. Y para interpretarlo, no hay suficiente con la ciencia pura y dura. Bueno, habrá especialidades médicas muy técnicas en las que sí, pero una medicina con tantas especialidades como la interna necesita esta parte de arte.

¿Qué otras habilidades tiene que tener un buen médico?

Saberse sacrificar por los otros y no esperar nada a cambio.

¿Es una profesión desagradecida?

No, es muy agradecida, pero no puedes esperar nada. Nada. Lo tienes que hacer porque te gusta, porque quieres ayudar a los otros, porque tienes los conocimientos para hacerlo. La relación con el enfermo ya es suficientemente gratificante, no tienes que buscar nada más porque no lo encuentras, y entonces viene el desencanto, el malestar, la envidia porque otros profesionales cobran más que tú sin haberse sacrificado tanto…

¿Cómo ha cambiado la relación médico-paciente?

Antes, la mayor parte de la relación entre el médico y el paciente se fundamentaba en la propia relación, que era un hecho curativo por sí mismo. Pero en la actualidad disponemos de tecnología, podemos hacer pruebas complementarias que, aparte de la entrevista, son muy eficaces para resolver el problema del enfermo. Esto enriquece la relación, pero a la vez la complica. Como el hecho de que un profesional solo no puede hacer nada, se necesita un equipo multidisciplinar: enfermeros, podólogos, psicólogos, farmacéuticos… Además, ahora el enfermo está mucho más informado.

Aunque no siempre es deseable…

Sí, porque la tienes que saber digerir. No hay un filtro crítico de la información porque todo el mundo puede colgar en internet lo que quiera, incluso cosas contradictorias. Cuando leemos las partes negativas de una enfermedad, nos quedamos tremendamente impactados. Además, en medicina ocurre que cuando lees sobre enfermedades, parece que las tengas todas. A mí me pasa.

¿Han aumentado las visitas con la sobreinformación?

En nuestro país, el número de visitas es muy elevado en relación con otros países. Yo creo que es una cuestión de educación sanitaria: nuestro sistema de salud tiene un acceso bastante fácil, no hay filtros. Pero la gente no suele abusar de los recursos médicos. Yo pienso que el enfermo no va al médico por gusto, sino porque está asustado, y si está asustado, quiere decir que está enfermo. Si alguien se inventa una enfermedad es porque está mal psíquicamente, y por lo tanto, también es un enfermo y necesita ayuda.

¿Por qué dice en el libro que ahora se cuestiona el haber trabajado para la sanidad pública?

Cuando te jubilas y ves lo que te queda de paga después de trabajar tanto toda la vida, te planteas por qué no habré hecho como otros compañeros que trabajaban alguna hora por la tarde en consultas privadas, sin perjudicar para nada el sistema de salud, y que ahora podrán tener un mejor envejecimiento. A los políticos les diría que tienen que pagar bien a los médicos que tienen una dedicación exclusiva en el hospital para que no se llegue a esto.

¿Qué relación tiene que tener el médico con la política?

El médico tiene que estar interesado en política porque las políticas sanitarias tienen mucho que ver con cómo trabajará. Un modelo de organización sanitario cambia el modo de trabajar, a mi entender. Por lo tanto, no podemos estar al margen. Porque cuando estamos al margen, protestamos, pero entonces ya es demasiado tarde. Tenemos sindicatos y colegios profesionales, es decir, recursos para hacer oír nuestra voz. ¡Pues utilicémoslos!

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