La pérdida de hábitats costeros

Publicado en Integral en enero de 2008

 

La cifra es alarmante. La tasa de pérdida de los hábitats costeros es entre 4 y 10 veces más rápida que la que sufren las selvas tropicales, lo que los convierte en los ecosistemas más amenazados de la biosfera. Las causas son múltiples y complejas: sobrepesca, vertidos excesivos de sustancias que deterioran las aguas, cambio climático, aumento del nivel del mar… Pero los expertos coinciden en que el impacto más importante es la modificación de la línea de costa.

La población –tanto la residente como la transeúnte- tiene una tendencia histórica a concentrarse en el litoral. Este fenómeno será mucho más visible con el aumento de la población, que será el doble en el año 2050. Para Carlos Duarte, profesor de investigación del CSIC en el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA), “el rápido crecimiento de la población en la zona costera, que acoge el 60% del total de los habitantes del planeta, y la urbanización y construcción de infraestructuras conlleva a la destrucción de ecosistemas”.

El biólogo señala el porcentaje de pérdida anual de los ecosistemas que incluyen los hábitats costeros: praderas submarinas, entre el 2 y el 5%; marismas, entre el 5 y el 10%; bosques de manglares, entre el 1 y el 3%; y corales, el 9%.

“Los informes sobre cambios en la extensión de praderas submarinas documentan la pérdida, desde 1980, de un área equivalente a dos campos de fútbol cada hora transcurrida desde entonces”, afirma Bill Dennison, del Centro de Ciencias Ambientales de la Universidad de Maryland, en Estados Unidos. “Lo más preocupante es que este cálculo es muy conservador, ya que sólo un 9% de las praderas submarinas han sido estudiadas, por lo que el área total que se pierde probablemente corresponda a 10 campos de fútbol cada hora”.

La desaparición de marismas y manglares, por su parte, multiplica los daños de tormentas y perturbaciones, conllevando a la pérdida de vidas humanas. Los daños causados por el tsunami que arrasó el Sudeste Asiático en 2004 y del huracán Kathrina sobre Nueva Orleáns en 2005 se podrían haber minimizado de no ser por la tala de manglares y la pérdida de marismas, respectivamente.

Así pues, la pérdida de hábitats costeros supone un problema ambiental de dimensiones globales con importantes consecuencias, como la disminución de la diversidad marina, la reducción de recursos vivos explotables, la disminución de la capacidad del océano para secuestrar CO2, la pérdida del valor recreativo de la zona costera, etc.

LA EUTROFIZACIÓN

La urbanización de la costa y la aplicación de fertilizantes en agricultura implica una mayor intensidad del vertido de nitrógeno y fósforo al mar. Este proceso de enriquecimiento de nutrientes, conocido como eutrofización, degrada la calidad ambiental. Un dato curioso es que la pérdida de salud de los ecosistemas costeros está relacionada con la pérdida de salud por el consumo excesivo de carne en sociedades desarrolladas. Cuanto más ricos, más proteínas cárnicas (innecesarias) consumimos. Y su producción es muy ineficaz en cuanto al uso del nitrógeno, por eso daña seriamente el medio ambiente.

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