Terapia para dos

 

Publicado en Woman en febrero de 2008

Con el asesoramiento de Arantxa Coca, psicopedagoga familiar y terapeuta del programa de La Sexta Terapia de pareja.

 

La falta de entendimiento, los celos, una familia entrometida… Son muchos los motivos que llevan a algunas parejas a la consulta de un profesional para salvar su relación. Pero algunas están condenadas al fracaso de antemano.

Un hombre y una mujer tienen una cita a ciegas después de unos cuantos encuentros a través de Internet. Van al cine, toman unas copas en casa de ella, conversan… y fracasan estrepitosamente en su intento de tener una relación amorosa. Éste es el argumento de una de las cuatro historias que se escenifican en la obra de teatro “Hijos de su madre”, dirigida por Antonia San Juan. “Creo que es más fácil hacerse millonario que encontrar pareja”, confiesa la actriz.

La suya es una opinión muy generalizada, tanto en hombres como en mujeres; todos conocemos a alguien que se queja de que no encuentra el amor. ¿Pero por qué? Para Antonia, “el amor tal como se entiende hoy en día consiste en enamorarte de una imagen que no tiene nada que ver con lo que es la persona en realidad. Nos enamoramos de fantasmas, del chico guapo que vemos pasar por la puerta, del que vimos en el bar, pero eso no es amor, eso es calentón”.

La pareja está de moda

Si encontrar pareja es difícil, no hablemos ya de mantenerla. El número de bodas y divorcios están más cerca que nunca: por cada dos uniones se alcanzan 1,4 separaciones. Quizás por eso el tema de la pareja está tan de moda. Sólo hay que detenerse ante las novedades editoriales de las librerías, donde encontramos ejemplares como “Trece consejos para fracasar en pareja” (Ed. Granica), de Jorge Daniel Moreno. O encender la tele para ver series como “Cuestión de sexo”, en Cuatro, o el programa “Terapia de pareja”, en La Sexta. Este último ofrece a parejas en crisis estrategias para superar sus problemas y reconducir su relación a través del análisis de las imágenes grabadas en su propia casa con cámaras de vigilancia las 24 horas al día.

Tenemos un problema

Arantxa Coca es psicopedagoga familiar y terapeuta del programa junto con el psiquiatra Mariano Betés. Nos cuenta cuáles son los problemas de pareja más comunes que trata en el día a día en su consulta privada en Barcelona:

  • La falta de entendimiento. Se da cuando los dos miembros de la pareja desconocen las necesidades del otro.
  • La familia. Parece un tópico, pero hay muchos suegros (sobre todo suegras) que invaden el espacio de intimidad de la pareja y les genera mucha tensión.
  • Los celos. Uno de los dos es muy posesivo y controla el teléfono, la ropa, los amigos de su pareja, situación que genera discusiones.
  • La infidelidad. Aunque parezca increíble, no suele ser motivo de consulta. No porque no existan infidelidades… sino porque el infiel se avergüenza y tiene miedo de que el terapeuta le vaya a juzgar.
  • Las ex parejas. Hay muchas parejas que funcionan muy bien a nivel afectivo, que se quieren, pero que no acaban de encontrar la armonía porque tienen conflictos con los hijos o las ex parejas del otro.
  • El fin de la relación. Uno de los dos quiere dejarlo y necesita la ayuda del psicólogo para causar el menor daño posible a su pareja. Al otro no le queda más remedio que acatar la decisión y dejarse orientar para afrontar el duelo.

¿Quién da el primer paso?

El primer paso a la hora de abordar estas cuestiones en una consulta psicológica lo dan las mujeres, generalmente. “No porque sean más conscientes del problema, sino porque muchas veces no adoptan el rol de fortaleza típico de los hombres y porque conectan mejor con sus propias emociones”, explica Arantxa. A los hombres les cuesta más pedir este tipo de ayuda, aunque luego colaboran bien en la terapia. Y es que es cosa de dos. Si sólo uno de ellos acude al psicólogo, la terapia está condenada al fracaso; y la relación, también. ¿Qué tipo de orientaciones le puede dar el profesional si no conoce a la otra persona implicada? Desde luego, sería poco ético.

El contrato terapéutico

Hemos quedado, por tanto, que los dos miembros de la pareja deciden salvar juntos su relación con ayuda de un terapeuta. En la primera sesión se establece lo que se llama el contrato terapéutico. Se habla de cuánto van a durar las sesiones y del precio, de si están permitidas las llamadas de teléfono al terapeuta, de si es recomendable que hagan una terapia individual fuera de la de pareja, etc. Se dejan las cosas claras, por decirlo de alguna manera. Además, todos estos elementos ayudan al terapeuta a hacerse una idea de cómo es la relación, cómo se establecen los pactos y en qué puede ayudar a la pareja.

Aunque cada caso es diferente, una terapia de pareja suele durar de media entre tres y seis meses, unas 15 sesiones de una hora y media. A lo largo de esas sesiones se trabajan tanto los perfiles individuales como los resultados de esos perfiles juntos. Si uno de los dos necesita una terapia individual, siempre es mejor que la haga después de la terapia de pareja, y en cualquier caso, nunca con el mismo profesional, porque si no hay un cruce de cables. Según Arantxa, “después del trabajo conjunto no te puedes convertir en el psicólogo individual de uno de los dos porque si no lo que haces es desbancar a la otra persona, le creas una sensación de vacío, y eso tiene efectos antiterapéuticos”.

Cuando no hay remedio…

Muchas parejas abandonan la terapia antes de tiempo. Falta de tiempo, motivación nula, muchos viajes de trabajo… Detrás de estas excusas se esconde la verdadera razón: no se dan las mismas condiciones entre los dos miembros de la pareja. Realmente es muy difícil que le pongan las mismas ganas y que inviertan la misma energía. A la que uno se desmorona, la terapia se va al garete.

Pero éste no es el único motivo de fracaso. A veces la terapia está sentenciada de antemano. La psicopedagoga familiar de “Terapia de pareja” enumera 10 requisitos para no hacer una terapia:

  • Cuando uno va por obligación del otro, bajo amenaza de que la relación se rompe. “O vamos al psicólogo o lo dejamos”.
  • Cuando es un premio por algo. “Te prometo que iremos al psicólogo, pero no me dejes”.
  • Cuando uno se niega a contribuir económicamente. “La idea de venir ha sido tuya, así que paga tú”.
  • Cuando uno de los dos tiene claro que el problema está en el otro. “Vengo para ayudarte a que te des cuenta de cómo es mi pareja”.
  • Cuando buscan la respuesta correcta de la terapia ejemplar. “¿Debería explicarle todo a mi pareja o puedo quedarme un poquito para mí?”
  • Cuando uno de ellos no cree en psicólogos. “Yo no creo que un desconocido pueda ayudarnos, pero bueno, voy a probar porque se lo he prometido”.
  • Cuando es el tercer psicólogo al que acuden. “No es culpa mía, es que no hay buenos profesionales”.
  • Cuando es un reto para el psicólogo. “Reconozco que tenemos un problema, pero yo soy muy difícil de cambiar, me pongo en tus manos para que hagas un máster”.
  • Cuando el cliente o los clientes tienen una sensibilidad extrema. “¿Por qué dices esto? Lo dices por mí, ¿no?”.
  • Cuando la pareja reconoce que no hay amor y va al psicólogo para que le dé la receta.

Es obvio que los terapeutas no tienen la receta mágica del amor. A veces no es necesario buscarla. Hay parejas que reconocen que no tienen amor, pero que son unos grandes amigos que llevan una vida perfecta: piso, viajes, cenas… En estos casos no es necesaria una terapia, a no ser que busquen volver a enamorarse… Porque entonces no hay psicólogo que valga.

TIPOS DE TERAPIA

Dinámica

Abarca toda la rama del psicoanálisis, cuya técnica de trabajo supone no tocar el material para no manipularlo. El psicoanalista entiende que hacer preguntas es definir o ayudar a sentenciar el problema, así que calla y espera a que el cliente empiece por donde quiera. Si a la persona le cuesta hablar, si suda mucho o si muestra resistencia, por ejemplo, son pistas para que el profesional elabore hipótesis. Como las sesiones no están estructuradas, la terapia suele ser más larga.

Breve

Incluye la terapia cognitivo conductual y las corrientes de pensamiento humanista, como la terapia Gestalt, el Análisis Transaccional o la Programación Neurolingüística (PNL). Suelen ser abordajes más breves, ya que en la primera sesión el profesional interviene preguntando a la pareja en qué les puede ayudar. Las sesiones ya se empiezan a estructurar a partir de entonces.

EL PRECIO

Una terapia de pareja no sólo es costosa a nivel emocional, sino también económicamente. Los colegios de psicólogos marcan un precio mínimo de alrededor de 53 euros la hora. Las sesiones de una hora y media rondan los 75 o los 80 euros, aunque hay quienes cobran 120. Hay psicólogos que, por tratarse de dos personas, cobra la visita más cara que si fuera individual. También depende del tipo de terapia que se decida hacer: la dinámica suele ser más cara porque se alarga más en el tiempo.

 

 

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