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Blog profesional de Anabel Herrera

Este brazo no es mío

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No distinguen las voces, no reconocen las caras de sus allegados ni la suya propia, no ven partes de su cuerpo, no conocen los colores, no entienden la música… Los casos de agnosia son más frecuentes de lo que nos pensamos, aunque la mayoría no se diagnostican.

¿Quién llama?

K. H. es una mujer de 60 años que nunca ha sido capaz de reconocer las voces, ni siquiera la de su hija. Intenta no coger el teléfono fuera de las horas pactadas, e incluso utiliza un nombre distinto en su trabajo y con su familia para diferenciar el tipo de llamada. La resonancia magnética no revela daños en la zona del cerebro relacionada con la audición. Investigadores de la University College London (UCL) lo han descrito como el primer caso congénito conocido de fonoagnosia, una incapacidad para reconocer voces que afecta al 1 o 2% de la población.

El reconocimiento

La agnosia, según Jordi Peña-Casanova, jefe de la sección Neurología de la Conducta del Hospital del Mar, en Barcelona, “es un problema del reconocimiento de los objetos previamente conocidos a través de una vía perceptiva, como la vista, el oído o el tacto”. No se debe a una alteración del lenguaje, la percepción o el intelecto, sino a una lesión en el cerebro a causa de un traumatismo craneoencefálico, un accidente cardiovascular (ictus) o desórdenes neurológicos, aunque ya hemos visto que hay casos de nacimiento. 

Munk la describió por primera vez en 1881 después de extirpar el lóbulo occipital en perros y comprobar que no reconocían los objetos que antes les eran familiares. Lo definió como ceguera psíquica, y más tarde Freud le dio el nombre de agnosia. Los manuales médicos no suelen dar cifras, pero se piensa que hay muchísimos más casos de agnosia de los que se conocen. El problema es que a veces el paciente niega su déficit o no le da importancia, o bien el médico no lo diagnostica porque nunca antes lo ha visto.

Este brazo no es mío

Existen dos fases del reconocimiento: apercepción y asociación. El aperceptivo es incapaz de emparejar o copiar un objeto o dibujo, mientras que el asociativo lo copia, porque lo percibe de forma normal, pero no puede identificarlo.

La alteración del reconocimiento visual de los objetos abarca otras categorías, como las caras (prosopagnosia). El doctor Peña-Casanova explica el caso de un paciente que no reconcía a nadie (ni a él mismo) en una foto familiar de una boda; en cambio identificó al periodista José María Íñigo gracias a su bigote. O el de la devota señora que había rezado a las vírgenes y le habían puesto el brazo de Santa Teresa de Jesús. Es una asomatognosia o incapacidad para reconocer partes del propio cuerpo, aunque si se trata de los dedos de la mano, se habla de agnosia digital.

Los cromatognósicos no identifican, clasifican ni ordenan los colores. Más curiosa es la agnosia visuoespacial. “Una persona con una lesión cerebral que no tiene consciencia de que existe la izquierda, por ejemplo, se comería todo lo que hay a la derecha del plato y no a la izquierda”. Peña-Casanova pide a estos pacientes que imaginen que suben por las Ramblas de Barcelona y describan los edificios. Sólo enumeran los de la derecha. En cambio, si hacen el recorrido contrario, es decir, si bajan, siguen viendo sólo los de la derecha (que antes estaban a la izquierda y no existían). Los agnósicos topográficos no reconocen los alrededores, mientras que los simultagnósicos no perciben el campo visual como un todo.

La amusia del Che

Las agnosias visuales son las más frecuentes, seguidas de las auditivas. Todos conocemos a alguien que, como el Che Guevara, es incapaz de bailar al ritmo de una canción o seguir una melodía. La amusia o sordera musical es la agnosia auditiva más característica, y se calcula que un 4% de la población la padece de nacimiento, incluso músicos profesionales. También existe la sordera para las palabras. La padecen quienes no pueden comprender o repetir el lenguaje hablado y en cambio no tienen problemas para leer y escribir. Otros no perciben los sonidos ambientales. La señora K.H. tiene suerte, dentro de lo que cabe: ella al menos podría reconocer el estado de ánimo de quien le hablaba, a diferencia de muchos fonoagnósicos.

Seguro que también tenemos conocidos que se desorientan por completo cuando hablamos de izquierda y derecha (agnosia izquierda-derecha) o que son unos completos negados para los números (acalculia). Gente incapacitada para reconocer el tamaño y la forma de un objeto (amorfognosia) o para discriminar su densidad, peso o temperatura (ahilognosia). Más raro sería que supiéramos de alguien que no sabe si el objeto está en movimiento (agnosia para el movimiento).

¿Y qué pasa con las anosognosias o negaciones de la enfermedad? “Tengo pacientes que niegan que están ciegos (agnosia de la ceguera) o que tengan alguna parte del cuerpo paralizada (agnosia de la hemiplejia)”, explica el jefe de Neurología de la Conducta del Hospital del Mar. “La agnosia de la amnesia se puede dar en pacientes con Alzheimer: olvidan que han hecho algo y echan la culpa a los demás”. Teóricamente también existen las agnosias táctiles, olfativas y gustativas, pero de la primera se dan pocos casos y de las otras dos Peña-Casanova afirma no haber visto ninguno.

Síntesis cerebral

Las agnosias dicen mucho acerca de cómo integra el cerebro los significados para llegar al reconocimiento. “Lo más interesante es cómo el cerebro hace la síntesis de todo lo que estás viendo, tocando y sintiendo en una unidad global de la conciencia. Los agnósicos tienen la percepción, pero les falla un elemento de funcionamiento y no integran la información para extraer el significado de lo que ven”. El doctor Peña-Casanova pone un ejemplo. Imaginemos un teléfono móvil. Una persona sin lesiones cerebrales puede identificar el color, la forma, el sonido del aparato y deducir de qué objeto se trata y para qué sirve. Pero un agnósico es incapaz de integrar toda esa información. Lo más grave es que nunca podrá hacerlo: no existe cura ni rehabilitación. A lo sumo, se les enseña a reconocer los objetos o las personas potenciando otras facultades. Un prosopagnósico podría llegar a reconocer a sus allegados si se fija en un rasgo físico característico como en la altura, una cicatriz, la forma de caminar, etc.

 

ÁREAS CEREBRALES AFECTADAS

 lobulos3

Lóbulo frontal. Representa la base neuroanatómica más importante de la conducta humana. Está relacionado con la atención selectiva, la iniciativa, la ejecución motora, la articulación del lenguaje, la conciencia, la conducta moral y ética, el razonamiento, etc.

Lóbulo occipital. Aquí se reciben e interpretan los estímulos visuales a fin de discriminar formas, contornos, colores y símbolos lingüísticos.

Las lesiones en este lóbulo pueden presentar alteraciones neuropsicológicas como: agnosia visual a objetos, simultagnosia, prosopagnosia o cromatognosia.

Lóbulo parietal. Se reciben e interpretan los estímulos táctiles (temperatura, presión y dolor) y su relación con otras áreas necesarias en funciones simbólicas visuales o táctiles implicadas en el lenguaje.

Las lesiones de este lóbulo pueden presentar alteraciones neuropsicológicas como: astereognosia, asomatognosia, agnosia digital o agnosias visoespaciales y perceptivas.

Lóbulo temporal. Interviene en las sensaciones y las percepciones auditivas, almacenamiento de la información y el tono afectivo y emotivo de la conducta humana.

Las lesiones en este lóbulo pueden presentar alteraciones neuropsicológicas como: amusia o agnosia auditiva.

Fuente: Instituto de Neuro-Rehabilitación y Afasia (www.inianeural.com)

 

PROSOPAGNOSIA

Así vería una cara una persona sin problemas de agnosia:

prosopagnosia_01

Y así una con prosopagnosia (incapacidad para reconocer rostros):

prosopagnosia_03

 

EL PROBLEMA DE LAS PERSPECTIVAS

Imagen prototípica o canónica de un zapato:zapato 1

Imagen no prototípica o inusual de un zapato:

zapato 2

 

Dos perspectivas distintas de un objeto son, en realidad, representaciones de la misma cosa. Pero un agnósico puede reconocer una imagen canónica o prototípica de un objeto y en cambio no saber de qué objeto se trata si lo ve desde otra perspectiva (no prototípica o inusual).

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