Publicado en Historia y Vida en diciembre de 2005
El 9 de junio de 1841, un predicador baptista inglés llamado Thomas Cook salió de su casa en Market Harborough hacia Leicester para asistir a uno de los múltiples encuentros que organizaba la Temperance Society local. Los movimientos de temperancia o antialcohol estaban en pleno auge tanto en América del Norte como en Gran Bretaña, y Cook ya hacía años que se confesaba un ferviente adepto. Durante la reunión propuso alquilar un tren para que los afiliados se desplazasen hasta Loughborough, donde semanas más tarde se iba a celebrar un importante congreso. La iniciativa fue bien acogida, por lo que al día siguiente Cook se puso en contacto con el secretario de la empresa ferroviaria Midland Counties Railway Company y pactó un servicio especial de tren. Así fue cómo, el 5 de julio de 1841, alrededor de 500 personas fueron trasportadas las 12 millas que separan Leicester y Loughborough por el módico precio de un chelín el billete de ida y vuelta.
Poco podía imaginar Thomas Cook que aquella pequeña aventura, considerada el primer viaje organizado de la historia, además de iniciar el proceso hacia la democratización del turismo, cambiaría su vida por completo. De origen humilde, Cook quedó huérfano de padre a los cuatro años, y a los diez dejó la escuela para ayudar con su salario a los gastos de la casa. Trabajó de ebanista y jardinero hasta que un tío suyo le dio trabajo de impresor. Durante unos años organizó, de forma totalmente altruista, trayectos entre Leicester, Nottingham, Derby y Birmingham, pero debido al elevado número de encargos, tuvo que abandonar la imprenta para dedicarse íntegramente a consolidar las bases de su futura empresa turística.

Thomas Cook
La primera ruta con intereses financieros tuvo lugar en el verano de 1845, cuando diseñó un viaje de placer a gran escala de Leicester a Liverpool, ida y vuelta, por un precio económico: 15 chelines el billete de primera clase y 10 el de segunda. Thomas Cook se tomó tan en serio los preparativos, que incluso llegó a editar una especie de libro de 60 páginas para explicar todos los detalles del itinerario, convirtiéndose así en el precursor de las modernas guías turísticas. Y no sería éste su último proyecto editorial. También impulsó un periódico, “Cook’s Exhibition Herald and Excursion Advertiser”, para promocionar los viajes a la Gran Exhibición que se iba a celebrar en Londres en 1851. Ese mismo año vio la luz “The Excursionist”, una gaceta cuyo fin era informar a la clientela sobre los servicios que ofrecía su empresa, y que entre 1902 y 1939, año de su desaparición, pasaría a llamarse “The Traveller’s Gazette”.
La década de 1860 fue crucial para la expansión del negocio de Cook. Además de consolidar las rutas por Europa y de explorar nuevos territorios como Egipto o Palestina, en 1861 inauguró la primera agencia de viajes, conocida como Thomas Cook & Son desde 1871, año en que su hijo, John Mason Cook, se convirtió oficialmente en socio. La compañía se encargaba tanto de vender los billetes de tren y de barco como de hacer las reservas de los hoteles. Al proporcionar un gran volumen de trabajo a los profesionales del sector, la Thomas Cook & Son pronto empezó a negociar transportes, alojamientos y comidas a un precio muy competitivo, convirtiéndose en la precursora de los modernos cheques de viaje.
Pero Cook aún habría de ser el pionero de otro gran acontecimiento: la primera vuelta al mundo como viaje turístico. En 1872, ya con 64 años, anunció que estaba preparando una expedición por los territorios norteamericanos en el tren transcontinental de Nueva York a San Francisco que enlazaría con la nueva línea marítima a través del Pacífico y directo al Océano Índico y que se prolongaría hasta Constantinopla y Calais. El viaje, que iba a durar siete meses, se realizó en 222 días. Los lectores de “The Times” pudieron seguir los detalles de tal aventura gracias a las cartas que Cook escribía en ruta, y que coincidieron con la publicación en un periódico de París de “La vuelta al mundo en 80 días”, de Julio Verne.
EL FUTURO DE LA THOMAS COOK & SON
Mientras Thomas Cook viajaba por todo el mundo descubriendo nuevas rutas, su hijo, John Mason, mucho más capacitado para los negocios, fue el encargado de expandir la agencia internacionalmente y de velar por el buen funcionamiento de sus oficinas, tarea que desempeñó hasta su muerte, el 4 de marzo de 1899, apenas siete años después que su padre.
A partir de ese momento, los tres hijos de John Mason, Frank Henry, Ernest Edward y Thomas Albert, se hicieron cargo de la agencia, ahora convertida en la Thos Cook & Son. Durante el primer cuarto del siglo XX, la firma dominó el panorama mundial de los viajes, convirtiéndose, además, en la encargada de vender los billetes para los primeros vuelos comerciales, en 1919.
En 1928, Frank y Ernest (Bert murió en 1914) vendieron inesperadamente el negocio a su único rival internacional en aquel momento: la Compagnie Internationale des Wagons-Lits et des Grands Express Européens, operadores de la última maravilla del transporte terrestre, el Orient Express, la llamada “alfombra mágica hacia Oriente”, el coche cama más lujoso que jamás había visto el continente europeo.
CRONOLOGÍA
1808
Nace el 22 de noviembre en Melbourne, Derbyshire, y es educado de forma estricta en el baptismo.
1828
Con sólo 20 años se hace predicador baptista, actividad que compagina con diversos oficios.
1836
Su radical oposición al consumo de alcohol le lleva a afiliarse a los movimientos de temperancia.
1841
Transporta en tren 500 personas en el que se considera el primer viaje organizado del turismo moderno.
1845
Realiza el primer viaje con fines comerciales a Liverpool y edita una guía sobre el trayecto.
1861
Inaugura la primera agencia de viajes, que en 1871 se convertiría en la compañía Thomas Cook & Son.
1872
En septiembre emprende la primera vuelta al mundo como viaje turístico, que completará en 222 días.
1892
Fallece en Leicester. Su hijo, John, se encarga del negocio hasta su muerte, siete años después.